NUEVO ROSTRO URBANO
Nuevos
barrios, nuevos edificios, y un crecimiento edilicio
que retomó impulso. Río Tercero, está
cambiando su rostro urbano
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Por Fabián Menichetti
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Río Tercero ya no es la misma ciudad de hace una década
Foto: Orly Branca
Y se llamará Héroes
de Malvinas, y tendrá hasta una escuela.
Es el denominado “barrio ciudad”,
que se construyó en el sector sudoeste. Tiene 300
viviendas, espacios verdes, plaza y hasta una avenida. No
es el único cambio del rostro, transmutado en esta
última época, de esta comunidad, que se estima,
ya cuenta con 50 mil habitantes. Si alguien que vive en
el exterior, o en otro sitio del país, hoy visitara
Río Tercero, encontraría que los paisajes
edilicios que se llevaron sus retinas, al partir, ya no
son los mismos. En conclusión: Río Tercero
ya no es lo que era hasta hace un lustro. Desde hace unos
años, esta ciudad, está cambiando su rostro
urbano. No solamente eso se percibe en el casco céntrico,
en donde las construcciones comienzan a orientarse hacia
el cielo, sino que se extiende hacia sus costados. No solamente
el barrio Héroes de Malvinas le agregó al
cuerpo riotercerense un apéndice. Antes, las 80 viviendas,
que se construyeron entre barrio Cabero y Sarmiento, también
sociales, transformaron esa parte de la ciudad. Y en muchos
sectores tradicionales, cada vez quedan menos terrenos,
y se construye a un ritmo incesante. El conflicto del campo
con el Gobierno, hizo que esa inyección inmobiliaria
se detuviera, aunque solucionado el tema, con la derogación
de la polémica resolución 125, se reactivó
nuevamente. No suena extraño, que puedan faltar albañiles,
gasistas y plomeros, ante la creciente demanda. También
en este juego de la construcción privada, hay algo
claro: el mercado inmobiliario en la ciudad está
sobrevaluado, y no todos pueden acceder a tener el techo
propio, sino es, a través de un plan oficial. El
acceso al crédito hipotecario, es casi un imposible
por los requisitos que se solicitan, casi cumpliendo a rajatablas,
aquello de la ley de Murphy: “La mejor manera
de obtener un crédito, es demostrar que no se lo
necesita”. Aún así, algunos
corredores inmobiliarios, señalan que ante la sobrevaluación
no solo de la construcción, sino del precio de los
alquileres, todo tenderá a normalizarse. Aunque la
depreciación en los precios -se adelanta-, no será
significativa. En los últimos años, algo quedó
en evidencia: la rentabilidad de algunos se canalizó
en la construcción, no solo en la que persigue edificar
la propia casa, o mejorar la que se tiene, sino en la conformación
de complejos de departamentos. Así, por ejemplo,
el casco céntrico, sumó nuevos edificios,
en plena construcción. No se trata de torres de altura,
claro, ni mucho menos, pero sin dudas, Río Tercero,
dejó de ser la ciudad “chata”
de hace una década, con algunos pocos edificios,
que se visualizaban. Hoy, ya se presenta como una urbe,
que se extiende no solamente hacia sus costados. “Es
que no queda lugar para construir, son muy pocos los terrenos
en oferta, caros, y se aguarda que se definan nuevos loteos”,
analizaba un corredor inmobiliario. La pregunta es: si una
vez logrado ese objetivo; si con el nuevo barrio de las
300 casas Héroes de Malvinas; si una vez que estén
concluidos los edificios, con sus departamentos, el mercado
inmobiliario tenderá a estabilizarse en sus precios.
La pregunta es: si aquella regla de la economía,
que postula que a mayor oferta, con la misma demanda, los
precios tienden a bajar, se cumplirá aquí.
Por lo pronto, más allá de esa duda económica,
que por cierto existe, la fisonomía de la ciudad,
cambió totalmente, y se plantea como un imperativo
que comience a definirse una planificación urbana,
de la que aún se carece. Será la manera de
no tropezar nuevamente con la misma piedra, que tantos dolores
de cabeza generó hace algunos años, y lo sigue
haciendo. Fue cuando Río Tercero crecía sin
límites, pero también sin reglas. Ahora la
ciudad tiene un nuevo rostro. El secreto estará en
no permitir que el cabello le tape los ojos.